viernes, 23 de abril de 2010

Cuarto Domingo de Pascua


¿COMO ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS?


Nuevamente Jesús nos compara a nosotros los seres humanos con las ovejas. Y es que la Liturgia nos presenta esta bella imagen una vez al año, en el Domingo Cuarto de Pascua, el cual dedica la Iglesia al Buen Pastor.

En el Evangelio vemos a Jesús como ese Buen Pastor que da su vida por sus ovejas. Y sus ovejas somos todos: los de este corral y los de fuera del corral. Dice Jesús: “Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano” (Jn. 10, 27-30).

Es cierto, Jesús ha dado su vida por nosotros para que tengamos Vida Eterna. Privilegio inmensísimo que no merecemos ninguno de nosotros. Privilegio que requiere una condición exigida por el mismo Jesús en este trozo evangélico: “Mis ovejas oyen mi voz... y me siguen”.

¿Cómo escuchar la voz de Dios para poder seguirlo a El y sólo a El? Porque... hay muchas voces a nuestro derredor: los medios de comunicación social, las malas compañías, los enemigos de la Iglesia, los cuestionadores de la Verdad, los mentirosos, las mayorías equivocadas ...

Ya nos puso en guardia Jesús acerca de esos falsos pastores que no son El: “Huyen ante el lobo, porque no son suyas las ovejas, no le importan las ovejas y las abandonan. Y el lobo las agarra y las dispersa” (Jn. 10, 11-13). ¿Y quién es el lobo? Nada menos que la ausencia de Dios. Aquellos que nos quieren enredar con otras ideologías donde la fe no importa.

Por eso hay que saber escuchar la voz del Buen Pastor, de Aquél que sí “da la vida por sus ovejas”, de Aquél que sí las cuida bien. ¿Cómo reconocer esa voz? ¿Cómo reconocerla para seguirla, sabiendo que es la única que nos lleva a la Vida Eterna?

Quien oye la voz de Jesús, acepta y sigue su Palabra contenida en su Evangelio. Y la acepta en su totalidad y sin suavizarla, ni disminuirla; mucho menos, discutirla o cambiarla en alguna de sus partes.


Quien oye la voz de Jesús oye la voz de aquellas otras ovejas que están en el corral y que están siguiendo la voz del Buen Pastor.

Quien oye la voz de Jesús oye todas estas voces y oye, también, la voz de su conciencia. Pero esa conciencia no está ahogada, ni adormecida por las voces que no son, sino que está rectamente iluminada por la Verdad y por la Ley de Dios.

Cuando escuchamos la voz del Buen Pastor y prestamos atención a lo que nos pide y nos exige, a lo que nos aconseja y nos enseña, a lo que nos corrige y nos reclama... cuando lo oímos en lo bueno y en lo que creemos que no es tan bueno, porque no nos gusta... entonces podemos decir que lo estamos siguiendo de verdad. Y siguiéndolo, podremos llegar “a la Vida Eterna y no pereceremos jamás”, porque no hemos quedado a merced del lobo.

El Buen Pastor quiere que todos nos salvemos. El ha dado su vida por todos, sin excepción. El no excluye a nadie de su rebaño. Si alguien está excluido, es porque se excluye a sí mismo. Y se auto-excluye aquél que rechaza conscientemente el mensaje de Cristo, aquél que no quiere escuchar la voz del Buen Pastor.

En efecto, en la Primera Lectura (Hech. 13, 14.43-52) vemos cómo muchos de los israelitas, el pueblo escogido a quien debía predicársele el Evangelio antes que a las demás naciones, rechazaron las enseñanzas de Cristo y se opusieron a sus enviados, Pablo y Bernabé. Entonces éstos tuvieron que optar por llevar el mensaje de Cristo a los paganos, no sin antes informarles así: “La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes”, les dijeron. “Pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos”.

Es decir, la salvación de Cristo y su mensaje es para todos: judíos y no judíos. De allí que Pablo y Bernabé tomaran como base para su evangelización de los paganos una cita del Profeta Isaías: “Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra”. (Is. 49,6)

La Segunda Lectura (Ap. 7, 9.14-17) nos presenta la visión de San Juan de todos los salvados: “Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas”. Es decir, la salvación de Cristo es para todos, para todos los que deseen ser salvados y se sientan necesitados de salvación.

La salvación no es para los que creen que pueden salvarse ellos mismos, como se pretende, por ejemplo, la re-encarnación, en el que cada uno pretende auto-redimirse, purificándose a través de sucesivas vidas terrenas, apareciendo su alma cada vez en un cuerpo diferente al suyo.

Tampoco es la salvación para los que no quieran poner su parte en la obra de salvación de Cristo: Cristo nos ha salvado, pero debemos escuchar su voz para seguirle hacia el camino a la Vida Eterna, debemos responder a sus gracias de salvación, siguiendo su Evangelio.

Así podremos estar contados entre esa muchedumbre grande de los salvados, los de “túnica blanca”que han blanqueado sus vestiduras en la lejía del sufrimiento, de la purificación, “en la sangre del Cordero”, porque hemos dado al sufrimiento sentido de redención, al unirlo a la Pasión de Cristo, al sumergirlo “en la sangre del Cordero”.

Significa esto que hemos aceptado las gracias de redención que Cristo nos trajo con su muerte en cruz y también porque lo seguimos a El como El nos indicó: tomando su cruz, aceptando también el sufrimiento que nos purifica y que nos blanquea, sobre todo el sufrimiento de persecución, consecuencia de la conservación de la fe.

Como vemos, la salvación es algo muy importante. Y Cristo nos pide llevar su mensaje de salvación a todos.

Por eso, a los que somos ovejas del rebaño nos toca llamar a los que están fuera, a los incrédulos, a los rebeldes, a los confundidos, a los desanimados, a los engañados para que puedan comenzar a escuchar o volver a escuchar de nuevo la voz del Buen Pastor.

Es el llamado a la Misión Evangelizadora. Es responder a la instrucción de Cristo cuando después de su Resurrección nos pidió: “Hagan que todos sean mis discípulos... enséñenles a cumplir todo lo que Yo les he encomendado” (Mt. 28, 19-20).

Reynaldo Rodrigo Román-Díaz. SVD

jueves, 22 de abril de 2010

Crucitas: ¿vialidad ambiental o chantaje empresarial?


La mina de oro a cielo abierto con cianuro Las Crucitas cuenta con estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado y viabilidad ambiental otorgada por la SETENA. Esta ha sido la principal excusa usada por el Ministro Roberto Dobles, para tratar de justificar el nefasto “decreto de conveniencia” que permite la destrucción total (tala rasa) de más de 200 hectáreas de bosque (fuentes de agua, flora y fauna en peligro de extinción incluidas) Pero de lo que el MINaET no habla y muy pocas personas conocen es el contexto en el que esta viabilidad ambiental fue obtenida.

Que el pueblo de Costa Rica conozca este contexto también es una oportunidad de oro para entender como los TLCs son utilizados por trasnacionales depredadoras del ambiente para burlar nuestra legislación y torcerle el brazo a las autoridades nacionales a fin de que resuelvan a su favor. En fin, un ejemplo contundente de lo que nos espera con la aplicación del capítulo 10 del TLC con Estados Unidos, último modelo de estos sofisticados mecanismos de chantaje corporativo.

“Acudiremos a un arbitraje internacional que, de por sí, le costará mucho dinero a Costa Rica.” La historia se remonta a 2003. En marzo de ese año, la SETENA rechazó el EIA sobre el proyecto minero Crucitas. Este rechazo se produjo porque, según la SETENA, el estudio presentaba una serie de carencias y deficiencias que incumplían con la legislación nacional e imposibilitaban su trámite.

La reacción de la compañía canadiense Vanessa Ventures, -dueña del proyecto- no se hizo esperar. El 4 de abril de ese año presentó una solicitud de arbitraje internacional contra Costa Rica ante el centro de arbitrajes del Banco Mundial (CIADI) Este reclamo se basó en las reglas del Tratado Bilateral de Inversiones (TBI) suscrito entre Costa Rica y Canadá (Ley 7870, 1999) y que fue incorporado al TLC firmado con ese país dos años después (Ley 8300, 2002) Según dichos tratados, el Estado costarricense queda obligado a someterse a este tipo de arbitrajes cada vez que los inversionistas canadienses consideren que las decisiones de las autoridades nacionales afectan sus negocios en el país.

¿Y por qué esta demanda? De acuerdo con la minera canadiense, la decisión de la SETENA de no aprobar el EIA de la mina Crucitas, era un acto con “un efecto equivalente” a una “nacionalización o expropiación”.1 ¿Cómo? Que una autoridad ambiental rechace un proyecto minero porque no cumplió con presentar un estudio bien fundamentado sobre sus impactos ambientales ¿¿¿una expropiación???

Parecería un reclamo descabellado, si no fuera porque sus objetivos eran otros. De hecho nos encontramos ante un ejemplo emblemático de cómo los inversionistas utilizan los privilegios que les dan estos tratados para presionar a los gobiernos, a fin de modifiquen decisiones en las que están en juego intereses de la colectividad sobre asuntos de interés público, como son las políticas para la protección del ambiente y la salud pública.

En el caso de la mina Crucitas esas presiones y amenazas fueron directas. El 4 de junio de 2003, en un comunicado de prensa titulado “El Gobierno agota plazo para evitar un costoso arbitraje internacional contra el país”, el presidente de la minera canadiense manifestó públicamente lo siguiente, refiriéndose a su solicitud de arbitraje contra Costa Rica:

“(S)i el Gobierno no inicia el diálogo, entonces acudiremos a un arbitraje internacional, que de por sí, le costará mucho dinero a Costa Rica, "sin considerar la inminente indemnización que tendrían que pagar".”2

Dejando de lado el tono irrespetuoso de conquistador imperial, esta manifestación pública resulta realmente esclarecedora sobre el trámite que recibió la viabilidad ambiental de la mina Crucitas. Y realmente es una lástima que haya sido olímpicamente ignorada por la gran mayoría de la prensa nacional.

La empresa minera amenaza al Gobierno de Costa Rica con acudir a un “costoso arbitraje internacional” si no inicia “el diálogo”. Nos preguntamos ¿cuál diálogo? ¿Qué diálogo o negociación es posible si lo que está en discusión es una decisión técnica sobre la viabilidad ambiental de un proyecto que afectará el ambiente? Se supone que la SETENA es un órgano técnico que tiene la obligación de dictar sus resoluciones basándose en criterios científicos y aplicando estrictamente la legislación ambiental del país. Entonces, ¿qué diálogo puede haber? Si la empresa incumplió con sus obligaciones y no demostró adecuadamente la viabilidad ambiental de su proyecto, eso no es asunto que las autoridades nacionales puedan “negociar” en una mesa de diálogo.

Pero hay más. Nótese el carácter directo de la amenaza. Según la minera canadiense, su demanda, “de por sí” le costará mucho dinero a Costa Rica además de la indemnización que tendría que pagar si pierde el juicio. Es decir, no importa si nuestro país gana o pierde el juicio, no importa si Costa Rica es condenada a pagar una indemnización o no, de cualquier manera la sola presentación de esta demanda le hará perder mucho dinero al empobrecido Estado costarricense.

En efecto, los inversionistas canadienses saben muy bien que los arbitrajes ante el Banco Mundial son costosos. Los países demandados se ven obligados a gastar cuantiosos recursos en contratación de abogados internacionales, pago de honorarios a los jueces privados nombrados para resolver los casos o el constante traslado y hospedaje de sus funcionarios y testigos a Washington D.C. (sede del CIADI) u otro país, ya que usualmente estos arbitrajes se realizan fuera de su territorio.

Así las cosas, no cabe duda que nos encontramos ante un sofisticado instrumento de extorsión, especialmente eficaz cuando se trata de amenazar a países en vías de desarrollo. Su modus operandi lo describía muy bien Martin Wagner (Earthjustice) al referirse a una absurda demanda planteada por otra compañía canadiense -con base en el TLC de América del Norte- contra regulaciones ambientales del Estado de California que prohibieron un aditivo tóxico en la gasolina (Methanex Co. contra EEUU) Según sus palabras, este tipo de demandas “van a tener el efecto de desalentar regulaciones ambientales y de salud, ganen o pierdan los Estados Unidos. Si, como se espera, Estados Unidos gana, va a haber gastado cerca de 3 millones de dólares de los contribuyentes, solo para tener desestimada una demanda obviamente frívola; la decisión no va a hacer nada para prevenir a los productores extranjeros de sustancias dañinas de insistir en indemnizaciones antes de que sus productos puedan ser prohibidos. Si los Estados Unidos pierde, tal extorsión va a ser codificada como la ley alrededor de toda América del Norte.” 3

Obviamente, el gobierno de Estados Unidos puede darse el lujo de gastar millones de dólares defendiéndose de tales ataques de las corporaciones. Pero, ¿y los países pobres como Costa Rica? Esta realidad es bien conocida por la minera de Crucitas, de ahí que no dudó en mandar el siguiente mensaje a las autoridades ambientales del país: si no negocian -o sea si no resuelven a nuestro favor el EIA de la mina- usaremos el TLC para demandarlos ante el Banco Mundial, con lo cual –ganemos o perdamos- Costa Rica perderá mucho dinero. Si esto no es un vulgar chantaje ¿qué es?

Finalmente las amenazas surtieron efecto. La minera no necesitó formalizar el arbitraje, porque el 20 de octubre de 2003 –justo cuando se vencía el plazo previsto en el TLC para el “diálogo” con la empresa- el Ministro de Ambiente y Energía revocó la resolución de la SETENA que rechazó el EIA de la mina Crucitas, alegando “errores en el procedimiento” en lo actuado por ese órgano. Muchas comunidades siguen esperando tanta diligencia y eficacia del MINaET, cuando se trata de atender sus denuncias por violación a leyes ambientales.

Negociaciones ocultas. Pero la historia no terminó ahí. El 3 de junio de 2005 la trasnacional Vanessa Ventures volvió a presentar ante el CIADI una solicitud de arbitraje contra Costa Rica con base en el TLC con Canadá.

En esta ocasión la empresa exigió que el Estado costarricense le pagara 276 millones de dólares más intereses porque, en su opinión, la SETENA había incurrido en un “atraso injustificado” en el trámite del “anexo” al EIA del proyecto minero Crucitas y no se había pronunciado sobre la viabilidad ambiental en los plazos establecidos. Según la minera este supuesto “atraso” constituía una violación por parte de Costa Rica de la obligación de “promoción y protección” de las inversiones establecida en el TLC. Además sería un acto “equivalente” a expropiación (¿?) e incumplía la obligación del Estado de dar a los inversionistas canadienses un trato “no menos favorable” que el trato que otorga a los inversionistas de otros países. Esto último, porque la SETENA había aprobado en un plazo más corto los EIAs presentados para otros proyectos de naturaleza distinta.4

Este reclamo fue notificado al Ministerio de Comercio Exterior, sin embargo, dicho ministerio le ocultó al pueblo costarricense su existencia hasta que a finales de julio de 2005 el exdiputado Gerardo Vargas Leiva la hizo pública. Evidentemente, en medio de la discusión nacional sobre el TLC con Estados Unidos, a sus promotores no les convenía que este caso se divulgara. Mucho menos que la millonaria demanda contra el país continuara su trámite. Tales hechos habrían desnudado las mentiras oficiales sobre la supuesta inocuidad del TLC para el ambiente.

No cabe duda de que el reclamo de la trasnacional minera desconoce la complejidad del proceso de evaluación de un proyecto con impactos ambientales tan significativas como la mina Crucitas. La realidad, el grave conflicto que existe hoy en día sobre este asunto, nos demuestra que un proyecto de tal magnitud y con consecuencias tan profundas sobre el ambiente, no puede ser tramitado de la noche a la mañana y a golpe de tambor por las autoridades ambientales del país.

Este tipo de asuntos exigen un análisis serio y reposado, libre de presiones y amenazas, aún cuando dicho análisis exceda los plazos de resolución previstos en la ley. Así lo ha señalado la Sala IV al concluir que “no puede entenderse que el silencio positivo opere simplemente por el transcurso del plazo dentro del cual la Administración debió pronunciarse sobre el permiso de explotación forestal, sin que lo hiciera, pues ello implicaría poner en inminente peligro el patrimonio forestal del país al permitirse, por esa vía, su explotación irracional e indiscriminada” (Voto Nº 6836-93)

Pero en esta materia lo último que importa son las razones. La millonaria demanda arbitral de la minera perseguía un claro objetivo: presionar al Estado costarricense para que resolviera a su favor el EIA de la cuestionada mina Crucitas, a como diera lugar. Y como veremos, lo logró.

El 3 de octubre de 2005, el representante legal de Vannessa Ventures remitió una nota a la Secretaría del CAIDI en la que solicitaba a dicho organismo suspender el acto de registro de su solicitud de arbitraje contra Costa Rica porque dicha empresa se encontraba en “negociaciones” con el gobierno y era “razonablemente optimista” sobre el resultado de esas “negociaciones”. Esta desconcertante carta de la empresa minera, textualmente dice:

“Vannessa Ventures y su inversión en Costa Rica Industrias Infinito continúan en negociaciones con el Gobierno de Costa Rica en relación con los asuntos en cuestión en su Solicitud de Arbitraje contra Costa Rica. Vannessa es razonablemente optimista en que estas negociaciones van a resolver las cuestiones entre las partes. Por lo tanto (...)solicita que (...) aplace (...) el registro de la Solicitud de Arbitraje.” 5

No podemos dejar de preguntarnos ¿Cuáles negociaciones? ¿Quiénes participaron en estas negociaciones? ¿Dónde se dieron? ¿Para negociar qué? ¿Por qué el gobierno le ocultó al pueblo de Costa Rica estas negociaciones? ¿O acaso miente la empresa minera? Lamentablemente las autoridades nacionales siguen sin dar respuestas satisfactorias.

Negociaciones ocultas a espaldas del pueblo que huelen a podrido. No es posible negociar con un cuchillo en el cuello. Pero además ¿Qué puede haber negociado el gobierno si lo que está en juego es el análisis técnico de un estudio de impacto ambiental? Se trata de un proceso de evaluación científica de los efectos sobre el ambiente de un proyecto minero, a cargo de las autoridades técnicas del Estado costarricense, y -al menos en Costa Rica- este tipo de decisiones no son “negociables”. La SETENA debe resolver aplicando la ley y con base en criterios técnicos. Sus funcionarios nada tienen que negociar con la empresa. Si el proyecto no es viable ambientalmente debe rechazarse y punto.

Pero si algo deja claro la carta de la empresa minera es que funcionarios del gobierno de Costa Rica intervinieron en el trámite del EIA por parte de la SETENA. De lo contrario no se explica como el gobierno podría haber “negociado” con la empresa. Y esto es sumamente grave. Ningún jerarca o funcionario político tiene por qué interferir en decisiones de órganos técnicos especializados como la SETENA.

Peor aún, en octubre de 2005 la empresa minera era “optimista” sobre el éxito de las “negociaciones”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Acaso ya sabía la empresa como se iba resolver el trámite del EIA de la mina Crucitas antes que la SETENA se pronunciara? ¿O es que intervino alguna “autoridad superior” para garantizarle de previo el resultado de sus gestiones? ¿Qué tipo de presiones recibieron los funcionarios de SETENA de parte de jerarcas del gobierno –incluido el COMEX- para que tramitaran “a la carrera” el EIA de Crucitas y lo resolvieran a favor de la empresa minera? Muchas interrogantes sin respuesta.

Las amenazas rinden sus frutos. Lo que si está claro es el desenlace de esta historia. El 12 de diciembre de 2005 la SETENA aprobó el EIA de la mina Crucitas y otorgó viabilidad ambiental al proyecto, confirmando el “optimismo” de la minera canadiense y el éxito de sus “negociaciones” con el gobierno de Costa Rica.

Ante tantas amenazas, bajo la sombra de las demandas millonarias, -injustas, pero que “de por sí” le costarán mucho dinero a Costa Rica- en medio de las presiones de jerarcas del gobierno “negociando” con la empresa ¿Podía la SETENA haber hecho otra cosa? ¿Tenía realmente la opción de rechazar el EIA de la mina y oponerse al proyecto? Sinceramente creemos que no. Los hechos indican que ya la decisión estaba tomada.

Y lo que es más grave, en medio de tanto chantaje ¿Podía realmente la SETENA analizar a fondo y con detenimiento los efectos negativos de la mina para el ambiente y las comunidades?

Una vez más, la realidad nos da la respuesta. Hoy la viabilidad ambiental de la mina Crucitas enfrenta serios cuestionamientos de parte de expertos, científicos y universidades públicas que, con argumentos técnicos, señalan graves errores y omisiones a la hora de analizar los impactos que el proyecto tendrá sobre el ambiente. Estos cuestionamientos evidencian un trámite apresurado en el que no se estudiaron a profundidad muchos de estos impactos.

En conclusión. Una viabilidad ambiental espuria. La historia de la viabilidad ambiental de la mina Crucitas es una historia de amenazas y presiones indebidas contra las autoridades técnicas del Estado costarricense encargadas de proteger el ambiente. Es una historia de injerencias externas y negociaciones ocultas e ilegítimas que nos llena de dudas sobre la transparencia y credibilidad del proceso seguido para otorgar dicha viabilidad ambiental.

Una viabilidad ambiental otorgada en estas condiciones no puede ofrecernos ningún tipo de garantía de que se está anteponiendo la protección del ambiente a los intereses de grupos económicos poderosos. Todo lo contrario. Con viabilidades así el ambiente está totalmente desprotegido. Por eso es que la población costarricense y las instituciones encargadas de analizar el caso de la mina Crucitas están plenamente legitimados para desconocer y rechazar una decisión adoptada en medio del chantaje.

Esta historia también nos muestra con toda crudeza como los arbitrajes internacionales de las reglas sobre inversiones de los TLCs son utilizados para socavar la correcta aplicación de nuestras leyes ambientales y poner una espada de Damocles sobre la cabeza de nuestras autoridades ambientales para que resuelvan como las corporaciones quieren. La historia de las “negociaciones” del EIA de la mina Crucitas es también la historia de la negociación del TLC con Estados Unidos. Está en nuestras manos impedir que esta historia se repita.

lunes, 19 de abril de 2010

Benedicto: cinco años de difícil papado


Redacción

BBC Mundo

El Vaticano declaró el lunes, 19 de abril, día festivo de oración para conmemorar el quinto aniversario de la elección de Benedicto XVI como Sumo Pontífice.

Los cinco años como cabeza de los 1,100 millones de católicos en el mundo han estado marcados por una serie de polémicas declaraciones, tensas relaciones con otras fe y, más apremiante, los escándalos de sacerdotes pederastas que han opacado .

Elegido a la edad de 78 años, Benedicto fue el cardenal más viejo en llegar a papa en los últimos tres siglos.

Desde el comienzo se reconoció que tendría una tarea difícil sucediendo a Juan Pablo II, uno de los pontífices más populares de la historia con un exitoso y largo papado.

Una de sus cualidades, sin embargo, era que proyectaba mucha humildad, dijo a BBC Mundo Gerard O'Connell, corresponsal en Roma del semanario católico británico The Universe.

¿Malinterpretado?

"El impacto inmediato fue de una persona sorprendida, energizada, que veía su papel no como una persona que impondría la ley sino que buscaba el camino de Dios para la iglesia", señaló O'Connell.

Aunque no cuenta con el carisma de Juan Pablo II, tiene una gran claridad en sus enseñanzas y prédicas. Según el corresponsal de The Universe, éste ha sido el factor de mayor estabilidad durante sus cinco años.

"Su enseñaza es muy profunda, concisa y precisa. Y ha buscado comunicar la importancia de expresar la fe cristiana a través del raciocinio", expresó O'Connell.

"Para el Papa es muy importante en este mundo moderno -en el que la gente está influida por opiniones y pasiones- que la fe y la razón no sean excluyentes".

Pero otra constante de este papa, agrega O'Connell, es que no le presta mucha atención cuando los ojos y oídos del mundo están centrados en él a través de los medios de comunicación.

Sus palabras, muchas veces dirigidas a estudiantes universitarios o un público entendido, resultan ser malinterpretadas por los medios.

Poco más de un año después de su elección, en septiembre de 2006, vino la primera gran crisis con una furiosa reacción por parte del mundo musulmán tras un discurso papal en Alemania.

Benedicto XVI pareció dar a entender que endosaba las observaciones de un emperador cristiano del siglo catorce (Manuel II de Constantinopla) quien dijo que el profeta Mahoma sólo había traído violencia al mundo.

En un comunicado el Papa se disculpó de que las declaraciones hubiesen sido malinterpretadas y, desde entonces, ha realizado una serie de acciones para restaurar la buena relación con los musulmanes.

Golpe a la autoridad moral

La más reciente fue el año pasado, al convertirse en el primer papa en entrar en la Mezquita de la Roca, en Jerusalén, uno de los sitios más sagrados del Islam.

Durante esa misma visita, el jerarca de la iglesia Católica oró frente al Muro de los Lamentos, a su vez un sitio de profunda relevancia religiosa para los judíos y condenó el antisemitismo en forma contundente e inequívoca.

Aunque el gesto complació, algunos israelíes esperaban que también se disculpara por haber revocado la excomunión de un arzobispo católico (Richard Williamson) que era un reconocido negador del Holocausto.

La situación se exacerbó este diciembre cuando el papa tomó medidas para acelerar la beatificación del Pío XII, cuya gestión durante la Segunda Guerra Mundial es considerada por críticos como hostil hacia los judíos.

Todos estos enfrentamientos los ha podido resolver Benedicto XVI de una u otra manera, pero la crisis de los abusos sexuales contra menores por parte de sacerdotes es algo que no ha podido sacudir.

El escándalo no solo ha afectado la autoridad moral de la iglesia sino la propia imagen internacional del Papa.

Al Pontífice se le quiere responsabilizar de haber encubierto a los curas acusados de abusos sexuales en varios países, entre ellos Alemania, su país natal, y Estados Unidos.

Por otra parte, grupos le han solicitado la dimisión y amenazado con una campaña para ser procesado por crímenes contra la humanidad

Lo lamentable, desde el punto de vista del Vaticano, es que esta crisis amenace con dividir el cristianismo cuando la agenda del Papa fue, desde un inicio, la unidad de la fe.

Gerard O'Connell indica que Benedicto quiere hacer todo lo posible para vencer esas divisiones. "Es por eso que abordó a los lefebristas -los disidentes tradicionalistas de la iglesia católica- para revertir la división que ocurrió durante el papado Juan Pablo II".

Otro importante tema impulsado por el actual Papa que no puede pasar desparcibido, según O'Connell, es su lucha contra la pobreza y a favor de la justicia social.

"Cuando se reunió con los obispos latinoamericanos en Brasil en 2007 fue contundente al respecto, diciendo que la pobreza es un 'escándalo'".

Por encima de todo, sin embargo, ha sido su contacto con la juventud. "Tiene la capacidad de conectarse con la gente joven", recalca O'Connell. "Exhorta a la juventud a no temer ir contra la corriente, ni desafiar las ideas establecidas".

Su mensaje central, concluye el analista del Vaticano es que "la fe no se trata de prohibición, sino de la alegría de descubrir el amor de Dios. Este mensaje de júbilo y alegría es el predominante desde que fue elegido papa".

Iglesia cubana pide cambios urgentes en la isla



Redacción
BBC Mundo
El jefe de la Iglesia Católica cubana, el cardenal Jaime Ortega, aseguró que Cuba está inmersa en una de las peores crisis de la historia reciente, y apremió al gobierno de Raúl Castro a hacer los "cambios necesarios" para remediar la situación.
En una entrevista publicada en la edición digital de la revista "Palabra Nueva", el jerarca católico, de 73 años, dijo que el pueblo cubano está hablando abiertamente acerca de las deficiencias del sistema socialista, al que calificó de "burocrático y estalinista, que crea trabajadores apáticos y tiene baja productividad".
Cuba está "en una situación muy difícil, seguramente la más difícil que ha vivido en el siglo XXI", dijo Ortega.
Según explicó el corresponsal de la BBC en La Habana, Michael Voss, el cardenal también alertó sobre la creciente impaciencia de la población ante el lento paso de las reformas económicas y sociales.
Cambios necesarios y urgentes
"Hay un denominador común fundamental en casi todos los opinantes: que se hagan en Cuba los cambios necesarios con prontitud para remediar esta situación. Yo creo que esta opinión alcanza una especie de consenso nacional y su aplazamiento produce impaciencia y malestar en el pueblo", aseveró el arzobispo de La Habana.
"Hay un denominador común fundamental en casi todos los opinantes: que se hagan en Cuba los cambios necesarios con prontitud para remediar esta situación. Yo creo que esta opinión alcanza una especie de consenso nacional y su aplazamiento produce impaciencia y malestar en el pueblo"
Jaime Ortega, arzobispo de La Habana
Esta no es la primera vez que el cardenal Ortega se refiere a temas de actualidad en Cuba, pero en la entrevista que apareció este lunes los comentarios del prelado son más francos y abiertos de lo habitual.
Según el Ortega, la crisis económica mundial, el embargo económico de Estados Unidos, y los huracanes que han asolado la isla en años recientes han tenido un fuerte impacto en la "altamente ineficiente" economía estatal cubana.
El presidente Raúl Castro ha puesto en marcha algunas reformas económicas de poca envergadura, pero ha dicho que otros cambios mayores tomarán tiempo, según señaló Michael Voss.
Huelga de hambre
El cardenal se refirió también a la reciente muerte de un disidente Orlando Zapata Tamayo tras una prolongada huelga de hambre mientras se encontraba en prisión, y al creciente acoso a las madres y esposas de los prisioneros de conciencia, conocidas como las Damas de Blanco, eventos que consideró preocupantes.
Ortega dijo que la Iglesia "ha hecho históricamente todo lo posible" para que los prisioneros de conciencia sean puestos en libertad "no sólo los enfermos, sino también los otros", y reiteró que es necesario un diálogo con Estados Unidos.
Las autoridades cubanas consideran a los opositores como mercenarios pagados por Washington.
El jerarca católico también criticó al presidente estadounidense, Barack Obama, por fallar en el restablecimiento de un verdadero diálogo con Cuba.
Según Ortega, la solución a muchos de los problemas de Cuba pasa necesariamente por una normalización de las relaciones con EE.UU., país que lleva casi medio siglo intentando forzar un cambio de régimen mediante un embargo comercial.
Obama tomó algunas medidas conciliatorias el año pasado, como liberar los viajes y envíos de remesas de los cubano-estadounidenses a la isla.
"Creo que un diálogo Cuba-Estados Unidos sería el primer paso necesario para romper el círculo crítico en que nos encontramos", dijo Ortega.
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miércoles, 14 de abril de 2010

Tercer Domingo de Pascua


EN MI NOMBRE, NO

¡Pobres Pedro, Tomás, Natanael, Juan, Santiago y los otros dos discípulos del Señor! Toda la noche trabajando, peleando con el frío y con las olas, remando impacientes en todas las direcciones, y, al final, cuando llegó el alba, ¡nada!, las manos y las redes vacías. Ellos eran pescadores expertos y conocían metro a metro los caladeros y profundidades donde se escondían los peces del lago de Tiberíades. ¿Qué podía haber pasado? No lo entendían. Y ahora, cuando ya estaban dispuestos a abandonar, llega un desconocido y les dice que echen las redes a la derecha y que encontrarán peces grandes y en cantidad. ¡Valiente consejo! A la derecha y a la izquierda han echado ya ellos la red durante toda la noche cientos de veces. ¿En nombre y a santo de quién van a echar la red precisamente ahora, cuando ya ha amanecido, en ese lugar donde ya lo han intentado, fatigosamente y sin éxito, tantas veces? En fin, dirá Pedro, si ustedes quieren que hagamos caso a este desconocido y que sigamos remando y peleando con las olas, podemos volver a intentarlo, pero por mí y en mi nombre desde luego no lo haríamos. En su nombre, tal vez…

Pero, en fin, después de todo, ellos son buena gente y no tienen motivos para desconfiar de este extraño que parece tan bien intencionado. En nombre de ellos no lo harían, pero en nombre de esta persona que parece tan bien intencionada lo intentarán de nuevo. ¡Y la red se llenó de grandes peces! ¡Es el Señor! dijo el discípulo que más amaba. Lo que a nosotros nos parecía imposible, lo que nunca hubiéramos conseguido con nuestras solas fuerzas, lo hemos conseguido con la ayuda del Señor. ¡Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente! La confianza en el Señor nos ha salvado. Qué peligroso es, debió pensar Pedro, fiarse sólo de uno mismo y querer hacer todas las cosas en nombre propio. El orgullo, la vanidad, el egoísmo se meten fácilmente entre las rendijas del alma y nos empujan a caminar en dirección equivocada.

Y Jesús tomó el pan y se lo dio, y lo mismo el pescado. Seguro que estos expertos pescadores y humildes discípulos se acordaron entonces de la última cena que habían celebrado con el Maestro y del relato que les habían contado los dos discípulos que se dirigían a Emaús. También ellos, ahora, habían reconocido al Maestro y estaban seguros que era el Señor. También ellos le habían reconocido al partir el pan. En adelante se fiarían siempre del Señor y, en nombre del Señor, repartirían siempre el pan de la palabra y el pan de vida. Querían convertirse en pescadores de hombres, en apóstoles, enviados, del único Maestro al que habían escuchado palabras de vida eterna. En nombre propio podían conseguir muy poco, pero en nombre del Señor iban a conseguirlo todo.

No iba a ser fácil para ellos recorrer todo el camino por el que ahora habían comenzado a caminar. La incomprensión y la hostilidad del mundo en el que se movían tratarían de aplastar sus mejores propósitos. Pero ellos lo tenían muy claro: debían obedecer a Dios antes que a los hombres. No a cualquier dios, sino únicamente al Dios al que ellos habían descubierto en el rostro y en la vida del Maestro; sí, a un Dios de vida, de verdad y de amor. Y si tenían que padecer, o incluso morir, por el nombre de Jesús, ellos estarían siempre contentos de haber merecido aquel ultraje.

Pidamos al Señor resucitado para que nuestras vidas sean modelos a seguir como cristianos auténticos y que sea guiada no en nuestro nombre pero si en el nombre del Dios de la Vida, Verdad y Amor.

Reynaldo Rodrigo Román Díaz. SVD


viernes, 9 de abril de 2010

Segundo Domingo de Pascua


APRENDIENDO DE TOMAS

Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir a una exposición de la obra pictórica de Caravaggio. Y de entre todos los cuadros, verdaderamente geniales, recuerdo uno que me llamó mucho la atención: la profesión de fe del apóstol Tomás ante Cristo resucitado. Nuestro Señor, vuelto a la vida después del Viernes Santo, se aparece en el Cenáculo a sus discípulos, con los signos evidentes de la crucifixión en sus manos y en sus pies. Y en esta pintura, Jesús resucitado muestra a Tomás su costado abierto por la lanza del soldado, invitándolo a meter su mano en el pecho traspasado. El apóstol, totalmente fuera de sí, acerca su dedo y su mirada confundida para contemplar de cerca las señales de la pasión de su Maestro y comprobar, de esta manera, la veracidad de su resurrección.

Personalmente, cuando yo leo el Evangelio de este domingo, me parece excesiva y empedernida la incredulidad de Tomás: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos –dice—, ni no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no creeré”. ¡Demasiadas condiciones y exigencias para dar el paso de la fe!

Y, sin embargo, nuestro Señor, con su infinita bondad y comprensión, como siempre, condesciende con su apóstol incrédulo. Él no estaba obligado a complacer las exigencias y el capricho de su apóstol, pero lo hace para darle más elementos para creer. Le presenta las manos, los pies, el costado, y permite incluso que meta su dedo en la herida de su corazón. ¡A ver si así termina de convencerse! Ante la evidencia de los signos y la gran misericordia de su Maestro, Tomás queda rendido y conquistado, y concluye con una hermosísima profesión de fe, proclamando la divinidad de Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Esta fe, aunque grandiosa en su profesión, está muy lejos de ser perfecta, al haber sido precedida de tantas evidencias. Pero el Señor acepta, igualmente, su acto de fe y aprovecha para felicitar y bendecir a todos aquellos que creerían en Él sin haberlo visto.

Nosotros, como Tomás, somos duros, pragmáticos, rebeldes. Tomás es un perfecto representante del hombre de nuestro tiempo. De todos los tiempos. De cada uno de nosotros. ¡Cuántas pruebas exigimos para creer! ¡Cuántas resistencias interiores y cuánto empedernimiento antes de doblegar nuestra cabeza y nuestro corazón ante nuestro Señor! Exigimos tener todas las pruebas y evidencias en la mano para dar un paso hacia adelante. Si no, como Tomás, ¡no creemos! Como se dice vulgarmente, “no damos un paso sin huarache”.

Creemos a nuestros padres porque son nuestros padres y porque sabemos que ellos no nos pueden engañar; creemos al médico en el diagnóstico de una enfermedad, aun cuando no estamos seguros de que acertará; creemos a los científicos o a los investigadores porque saben más que nosotros y respetamos su competencia respectiva, aunque muchas veces se equivocan. Y, sin embargo, nos sentimos con el derecho y la desfachatez de oponernos a Dios cuando no entendemos por qué Él hace las cosas de un determinado modo… ¿Verdad que somos ridículos y tontos?

Nosotros nos comportamos muchas veces como el bueno de Tomás. Tal vez su incredulidad y escepticismo eran fruto de la crisis tan profunda en la que había caído. ¡En sólo tres días habían ocurrido cosas tan trágicas, tan duras y contradictorias que le habían destrozado totalmente el alma! Su Maestro había sido arrestado, condenado a muerte, maltratado de una manera bestial, colgado de una cruz y asesinado. Y ahora le vienen con que ha resucitado… ¡Demasiado bello para ser verdad! Seguramente habría pensado que con esas cosas no se juega y les pide que lo dejen en paz. Había sido tan amarga su desilusión como para dar crédito a esas noticias que le contaban ahora sus amigos…

A nosotros también nos pasa muchas veces lo mismo. Nos sentimos tan decepcionados, tan golpeados por la vida y tan desilusionados de las cosas como para creer que Cristo ha resucitado y realmente vive en nosotros. Nos parece una utopía, una ilusión fantástica o un sueño demasiado bonito para que sea verdad. Y, como Tomás, exigimos también nosotros demasiadas pruebas para creer.

Nuestra incredulidad es también fruto de la mentalidad materialista, mecanicista y fatuamente cientificista de la educación técnica y pragmática del mundo moderno, que se resiste a todo lo que no es empíricamente verificable. Exactamente igual que Tomás.

Pero la fe es, por definición, creer lo que no vemos y dar el libre asentimiento de nuestra mente, de nuestro corazón y de nuestra voluntad, a la palabra de Dios y a las promesas de Cristo, aun sin ver nada, confiados sólo en la autoridad de Dios, que nos revela su misterio de salvación. Esto nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica. Es lo que aprendimos desde niños. Es lo que nos dice también el capítulo 11 de la carta a los Hebreos. Y, sin embargo, ¡cuánto nos cuesta a veces confiar en Cristo sin condiciones!

Pero sólo Cristo resucitado tiene palabras de vida eterna y el poder de darnos esa vida eterna que nos promete. ¡Porque es Dios verdadero y para Él no hay nada imposible!

Acordémonos, pues, del apóstol Tomás y de la promesa de Cristo: “Dichosos los que crean sin haber visto”. La fe es un don de Dios que transforma totalmente la existencia y la visión de las cosas. Pidámosle, pues, a nuestro Señor que nos conceda la gracia de ser dignos de esa bienaventuranza. Con la fe, nuestra vida será inmensamente dichosa, serena, sencilla y feliz. ¡Con Cristo resucitado!

Reynaldo Rodrigo Roman-Diaz.SVD

domingo, 4 de abril de 2010

EASTER SUNDAY


MAKING THE LEAP OF FAITH

We sometimes envy the apostles and the first disciples. We are convinced that they had an advantage over all later Christians because they were actually present at the events related in the gospels. They saw the risen Jesus with their own eyes, and touched him with their hands. Therefore, faith was easy for them. And we are convinced that it would be easy for us too if only we could see Jesus personally, as the apostles did, or if only we could see for the ourselves the miracles he performed, as the first disciples did.

Yes, the first disciples had the advantage of seeing Jesus with their own eyes. But did that make faith any easier for them? When they looked at Jesus what did they see? They did not and could not have seen God, for God is not immediately visible and knowable. In Jesus they saw a human being ostensibly like themselves. But to go from there to believe that he was the Son of God required a huge act of faith.

This account for the fact that there were many who heard Jesus speak and saw him act, who did not believe in him. Even the apostles themselves, who had been with him from the beginning, are shown to be slow to believe. Seeing is not necessarily believing. The shock caused by his passion and death on the cross was so great that the disciples were slow to believe in the news of the resurrection. When Jesus appeared to them on Easter evening, he rebuked them for their unbelief and hardness of heart, because they had not believed those who saw him after he had risen.

Where does all this leave us? We can´t see Jesus the way the apostles saw him. We can´t be present in the upper room going over the evening of Holy Week when Jesus drops in. we can´t put our finger in the wounds of Jesus. We can´t look into his face and say, my “Lord, and my God. We must live by faith, not by sight. Yet if we would believe in Jesus we must see him somehow. But just how many people like us see Jesus? What must we do in order to believe?

We are disciples at the second hand. For the disciple at the second hand, things are harder in some ways, but easier in others. Things are harder because twenty centuries have gone since Jesus walked the earth. A lot of dust has gathered. The light has dimmed. But on the positive sight, the notion that the Son of God walked the earth has become “naturalized” over time and so in some ways has become easier to believe. But at the end of this day, all disciples are essentially equal- all have to make the leap of faith. We become disciples through faith.

The friends of Jesus saw him and heard him only a few times after that Easter day, but their lives were completely changed. And by sharing their faith our lives will change too. We are able to travel in hope because we know that good will triumph over evil and life will triumph over death, because Jesus is risen.

Reynaldo Rodrigo Roman-Diaz.