viernes, 6 de julio de 2012
NEW AND OLD GENERAL COUNCIL SVD
DESPUÉS DE LAS VOTACIONES DE LOS ÚLTIMOS CONSEJEROS GENERALES, EL NUEVO Y VIEJO CONSEJO GENERAL DE LA SVD SE TOMO LA FOTO DE RECUERDO EN LAS AFUERAS DEL CENTRO AD GENTES.
martes, 3 de julio de 2012
CV OF THE SUPERIOR GENERAL
Estimado Cohermano:
En este momento me acaba de llegar la alegre noticia de parte de nuestro Provincial que el Capítulo General eligió al
P. Heinz Kulüke
como XI.Superior General de nuestra Congregación.
Hasta ahora, el P. Heinz Kulüke era el Superior Provincial de la Provincia Sur de Filipinas con sede en Cebu City. Nacido en 1956 en Spelle, en Emsland, en la Diócesis de Osnabrück en el norte de Alemania, como segundo de cuatro hermanos.
Entró en SVD en 1979 y hizo el noviciado en St. Agustín cerca de Bonn. Allí emitió los primeros votos en 1981. Ordenado sacerdote el 9 de marzo de 1986. Entre 1986 y 1989 trabajó como misionero en Agusan del Sur, en la isla de Mindanao.
1989-1990 estudia filosofía en la Catholic University of America en Washington DC, USA. Después de este estudio, por dos años, da clases de filosofía en la Universidad de San Carlos in Cebu City. Obtiene el doctorado en Filosofía de la Universidad Gregoriana en Roma, en 1994, después de haber realizado tres años de estudios de postgrado en Roma [Italia], Munich, Mainz, Bonn y Bochum [Alemania]. Desde 1994 profesor de filosofía en la Universidad de San Carlos [Cebu City]. Desde 1998 Vice Provincial, y desde 2005 Provincial de la Provincia Sur de Filipinas.
Aparte de su trabajo científico y de ser Superior Provincial, el P. Kulüke desde hace más de 25 años está acompañando a la gente que subsiste en la deponías de basura en Mandaue City y está comprometido con varios proyectos sociales en aquel país. Por su dedicación a los más necesitados fue condecorado en su patria con Cruz federal al mérito (Bundesverdienstkreuz). Es la única distinción de carácter general existente en Alemania y por tanto máxima expresión de reconocimiento de la República Federal de Alemania por méritos contraídos en por del bien común.
Para más información sobre el P. Kulüke [si no puedes abrir los enlaces, simplemente cópialos en tu explorador del Internet]:
http://dfacademy.org/de/ friends/heinz-kulüke [en inglés]
http://de.gloria.tv/?media= 37071 [en inglés]
http://www.youtube.com/watch? v=rNgxWXavLEk [en alemán]
lunes, 2 de julio de 2012
TIME OF PRAYER
EL PADRE GINO JIMENEZ DE LA PROVINCIA DE CHILE ORANDO PROFUNDAMENTE EN LA BASILICA DE SAN PABLO PARA PODER DISCERNIR EL NUEVO SUPERIOR GENERAL.
viernes, 29 de junio de 2012
CAPITULO GENERAL DE LOS MISIONEROS DEL VERBO DIVINO
NEMI, CENTRO AD GENTES.
SALUDOS DESDE NEMI DONDE SE ESTA REALIZANDO EL CAPITULO GENERAL DE LOS MISIONEROS DEL VERBO DIVINO. ESTA ES LA FOTO OFICIAL CON LA CAMISETA OFICIAL...POR SI PREGUNTAN DONDE ESTOY...SOY EL TERCERO DE LA PRIMERA FILA DE IZQUIERDA A DERECHA.
EN ESTE CAPITULO ESTOY COMO STAFF....TRADUCTOR DEL IDIOMA INGLES AL ESPAÑOL... UN BUEN TIEMPO DE COMVIVENCIA, REFLEXION, COMPARTIR Y ANALIZAR NUESTRO TRABAJO MISIONERO EN LOS PAISES DONDE TRABAJAMOS... SALUDOS
SALUDOS DESDE NEMI DONDE SE ESTA REALIZANDO EL CAPITULO GENERAL DE LOS MISIONEROS DEL VERBO DIVINO. ESTA ES LA FOTO OFICIAL CON LA CAMISETA OFICIAL...POR SI PREGUNTAN DONDE ESTOY...SOY EL TERCERO DE LA PRIMERA FILA DE IZQUIERDA A DERECHA.
EN ESTE CAPITULO ESTOY COMO STAFF....TRADUCTOR DEL IDIOMA INGLES AL ESPAÑOL... UN BUEN TIEMPO DE COMVIVENCIA, REFLEXION, COMPARTIR Y ANALIZAR NUESTRO TRABAJO MISIONERO EN LOS PAISES DONDE TRABAJAMOS... SALUDOS
sábado, 26 de mayo de 2012
Solemnidad de Pentecostes
RECIBAN EL ESPÍRITU
SANTO
Cualquier gran ciudad de nuestro mundo rememora ya el
ambiente de la torre de Babel: pluralidad de lenguas, pluralidad de culturas,
pluralidad de ideas, pluralidad de estilos de vida y problemas inmensos de
intolerancia e incomprensión entre los que la habitan. ¿Cómo convivir y
entenderse quienes tienen tantas diferencias? La situación está volviéndose
especialmente problemática en los países desarrollados, pero también en las
grandes ciudades de todo el mundo. Inmigrantes del campo, del interior, de
otras provincias o países que lo dejan todo para buscar un trabajo, un hogar,
un lugar donde recibir sustento y calidad de vida. A la desesperada son cada
día más los que abandonan su país para tocar a la puerta de los países desarrollados,
aunque para ello haya que surcar mares tenebrosos en barcas desamparadas.
Llegar a la otra orilla es la ilusión... Y cuando llegan, si es que los dejan
entrar, comienza un verdadero calvario hasta poder situarse al nivel de los que
allí viven. Nuestro mundo se ha convertido ya en paradigma de la torre de
Babel, palabra que significaba «puerta de los dioses». Así se denominaba la
ciudad, símbolo de la humanidad, precursora de la cultura urbana. Una ciudad en
torno a una torre, una lengua y un proyecto: escalar el cielo, invadir el área
de lo divino. El ser humano quiso ser como Dios (ya antes lo había intentado en
el paraíso a nivel de pareja, ahora a nivel político) y se unió (-se uniformó-)
para lograrlo.
Pero el proyecto se frustró: aquél Dios, celoso desde los
comienzos del progreso humano, confundió (en hebreo, "balal") las
lenguas y acabó para siempre con la Puerta de los dioses ("Babel").
Tal vez nunca existió aquel mundo uniformado; quizá fue sólo una tentadora
aspiración de poder humano. Después del castigo divino, las diferentes lenguas
fueron el mayor obstáculo para la convivencia, principio de dispersión y de
ruptura humana. El autor de la narración babélica no pensó en la riqueza de la
pluralidad e interpretó el gesto divino como castigo. Pero hizo constar, ya
desde el principio, que Dios estaba por el pluralismo, diferenciando a los
habitantes del globo por la lengua y dispersándolos.
Diez siglos después de escribirse esta narración del libro
del Génesis, leemos otra en el de los Hechos de los Apóstoles. Tuvo lugar el
día de Pentecostés, fiesta de la siega en la que los judíos recordaban el pacto
de Dios con el pueblo en el monte Sinaí, «cincuenta días» (=«Pentecostés»)
después de la salida de Egipto.
Estaban reunidos los discípulos, también cincuenta días
después de la Resurrección (el éxodo de Jesús al Padre) e iban a recoger el
fruto de la siembra del Maestro: la venida del Espíritu que se describe
acompañada de sucesos, expresados como si se tratara de fenómenos sensibles:
ruido como de viento huracanado, lenguas como de fuego que consume o acrisola,
Espíritu (=«ruah»: aire, aliento vital, respiración) Santo (=«hagios»: no
terreno, separado, divino). Es el modo que elige Lucas para expresar lo
inenarrable, la irrupción de un Espíritu que les libraría del miedo y del temor
y que les haría hablar con libertad para promulgar la buena noticia de la
muerte y resurrección de Jesús.
Por esto, recibido el Espíritu, comienzan todos a hablar
lenguas diferentes. Algunos han querido indicar con esta expresión que se trata
de "ruidos extraños"; tal vez fuera así originariamente, al estilo de
las reuniones de carismáticos. Pero Lucas dice "lenguas diferentes".
Así como suena. Poco importa por lo demás averiguar en qué consistió aquel
fenómeno para cuya explicación no contamos con más datos. Lo que sí importa es
saber que el movimiento de Jesús nace abierto a todo el mundo y a todos, que
Dios ya no quiere la uniformidad, sino la pluralidad; que no quiere la
confrontación sino el diálogo; que ha comenzado una nueva era en la que hay que
proclamar que todos pueden ser hermanos, no sólo a pesar de, sino gracias a las
diferencias; que ya es posible entenderse superando todo tipo de barreras que
impiden la comunicación.
Porque este Espíritu de Dios no es Espíritu de monotonía o
de uniformidad: es políglota, polifónico. Espíritu de concertación (del latín
"concertare": debatir, discutir, componer, pactar, acordar). Espíritu
que pone de acuerdo a gente que tiene puntos de vista distintos o modos de ser
diferentes. El día de Pentecostés, a más lenguas, no vino, como en Babel, más
confusión. "Cada uno los oía hablar en su propio idioma de las maravillas
de Dios". Dios hacía posible el milagro de entenderse.. Se estrenó así la
nueva Babel, la pretendida de Dios, lejos de uniformidades malsanas, un mundo
plural, pero acorde. Ojalá que la reinventemos y no sigamos levantando muros ni
barreras entre ricos y pobres, entre países desarrollados y en vías de
desarrollo o ni siquiera eso.
Y la venida del Espíritu significó para aquel puñado de
discípulos el fin del miedo y del temor. Las puertas de la comunidad se
abrieron. Nació una comunidad humana, libre como viento, como fuego ardiente.
No sin razón dice Pablo: "Donde hay Espíritu de Dios hay libertad", y
donde hay libertad, autonomía (el ser humano -y su bien- se hacen ley), y donde
hay autonomía, se fomenta la pluralidad y la individualidad, como camino de
unidad, y resplandece la verdad, porque el Espíritu es veraz y nos guiará por
el camino de la verdad, de la autenticidad, de la vida, como dice Juan en su
evangelio. Que venga un nuevo Pentecostés sobre nuestro mundo –es nuestra
oración- para acabar con esta ola de intolerancia e intransigencia que nos
invade por doquier.
domingo, 13 de mayo de 2012
Sexto Domingo de Pascua
EL AMOR MAS GRANDE
La primera lectura de este domingo, el famoso episodio de la
visita de Pedro a Cornelio, en el capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles,
refleja simbólicamene un momento importante del crecimiento del «movimiento de
Jesús»: su transformación en una comunidad abierta, transformación que le
llevará más allá del judaísmo en el que nació. Dejará de identificarse con una
religión étnica, una religión casada con una etnia y su cultura, religión
étnica que se tenía por la elegida, y que miraba a todas las demás por encima
del hombro considerándolas «los gentiles», dejados de la mano de Dios. Es un
tema muy importante, y relativamente nuevo, en todo caso, desatentido por la
teología tradicional. Para una homilía puede merecer la pena, más que insistir
en el tema eterno del amor...
El pasaje se presta además para toda una lección de
teología. Es bueno recomendar a los oyentes que no se queden con la referencia
entrecortada que habrán escuchado en la lectura (una selección de unos cuantos
versículos salteados), sino que la lean en casa despacio (sin más: “el capítulo
10” de los Hechos, y que saquen sus conclusiones. También se puede recomendar a
los grupos e estudio de la comunidad parroquial que lo tomen para su estudio.
Pedro ni sus compañeros de comunidad, todavía no se llamaban
«cristianos»... eran simplemente judíos conmovidos por la experiencia de Jesús.
Y observaban todas las leyes del judaísmo. Una de ellas era la de no mezclarse
con «los gentiles». Y eran leyes sagradas, que eran normalmente observadas por
todos, y cuyo incumplimiento implicaba incurrir en «impureza» y obligaba a molestas
prácticas de purificación.
Pero Pedro da varios saltos hacia adelante. En primer lugar
deja de considerar profano o impuro a ninguna persona, a pesar de que se lo
mandaba la ley; es como el levantamiento de una condenación de impureza que
pesaba sobre las “otras” religiones desde el punto de vista del judaísmo. Y en
segundo lugar «cae en la cuenta» de que Dios no puede tener acepción de
personas, ni de religiones, sino que no hace diferencia entre las personas
según su etnia o su cultura-religión: acepta a quien practica la justicia, sea
de la nación que sea. Es un salto tremendo el que dio Pedro.
Respecto al primer punto, de la valoración negativa de las
demás religiones, en la historia subsiguiente se retrocedería: se llegaría a
pensar que las otras religiones serían... no sólo inútiles, sino falsas, o
incluso negativas, hasta diabólicas. Por poner sólo un ejemplo: el primer
catecismo que se escribió en América Latina, nada menos que por el profético
Pedro de Córdoba, superior de la comunidad dominica de Antonio Montesinos,
declara en su primera página: «Sabed y tened por cierto que ninguno de los
dioses que adoráis es Dios ni dador de vida; todos son diablos infernales».
Respecto al segundo punto, la «no acepción de personas por
parte de Dios en lo que se refiere a razas, culturas y religiones», o lo que es
lo mismo, la igualdad básica ante Dios de todos los seres humanos –incluyendo
todas sus culturas y religiones-, hoy mismo continuamos en retroceso con
relación a Pedro: la posición oficial de la Iglesia católica dice que las
«otras» religiones «están en situación salvífica gravemente deficitaria»
(Dominus Iesus 22).
Paradójicamente, la posición de Pedro en los Hechos de los
Apóstoles resulta más afín a la mentalidad de hoy que nuestra teología oficial
actual. Es por ello por lo que, en este domingo, confrontarse con la Palabra de
Dios puede traducirse en una aplicación concreta a nuestras maneras de pensar
respecto a las otras religiones. En el guión subsiguiente proporcionamos
algunas cuestiones para un tratamiento pedagógico del tema.
El evangelio de hoy, de Juan, es el del mandamiento nuevo,
el mandamiento del amor. Pocas palabras deben saturamos tanto en el lenguaje
cotidiano como ésta: «amor». La escuchamos en la canción de moda, en la
conductora superficial de un programa de televisión (tan superficial como su
animadora), en el lenguaje político, en referencia al sexo, en la telenovela
(más superficial aún que la animadora, si eso es posible)... Se usa en todos
los ámbitos, y en cada uno de ellos significa algo diferente. ¡Pero, sin embargo,
la palabra es la misma!
El amor en sentido cristiano no es sinónimo de un amor
«rosado», sensual, placentero, dulzón y sensiblero del lenguaje cotidiano o
posmoderno. El amor de Jesús no es el que busca su placer, su «sentir», o su
felicidad sino el que busca la vida, la felicidad de aquellos a quienes amamos.
Nada es más liberador que el amor; nada hace crecer tanto a los demás como el
amor, nada es más fuerte que el amor. Y ese amor lo aprendemos del mismo Jesús
que con su ejemplo nos enseña que «la medida del amor es amar sin medida».
Aquí el amor es fruto de una unión, de «permanecer» unidos a
aquel que es el amor verdadero. Y ese amor supone la exigencia -«mandamiento»-
que nace del mismo amor, y por tanto es libre, de amar hasta el extremo, de ser
capaces de dar la vida para engendrar más vida. El amor así entendido es
siempre el «amor mayor», como el que condujo a Jesús a aceptar la muerte a que
lo condenaban los violentos. A ese amor somos invitados, a amar «como» él
movidos por una estrecha relación con el Padre y con el Hijo. Ese amor no
tendrá la liviandad de la brisa, sino que permanecerá, como permanece la rama
unida a la planta para dar fruto. Cuando el amor permanece, y se hace presente
mutuamente entre los discípulos, es signo evidente de la estrecha unión de los
seguidores de Jesús con su Señor, como es signo, también, de la relación entre
el Señor y su Padre. Esto genera una unión plena entre todos los que son parte
de esta «familia», y que llena de gozo a todos sus miembros donde unos y otros
se pertenecen mutuamente aunque siempre la iniciativa primera sea de Dios.
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